libertad's profileLIBERTADPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
|
29 March SANGRANDO EL ALMATraigo sangrando el alma por un arquero Que con flecha de acero me atravesó Tambaleo, me derramo por el sendero Porque en lo más profundo me punzó.
No conozco ni médico ni curandero Que atine a calmar tan fuerte queja Traidor centauro y aventurero Que sin razón o motivo me deja Herida ,y sangrante en este desfiladero.
Promulgaba , por siempre,adorarme, Hasta me creí tan bella palabreja, renuncie a la guerra al desarme, me di sin fin ,entera, y a tocateja.
Más, ya, poco importa el dolor O que se deshaga mi alma en la tristeza. Quizás,desaparezca tanto amargor Si la soledad ,muerta e inerte , me abandona,en esta corteza.
Antonia ceada Acevedo
28 March agua
24 March BESAME¡DEJAME CALLADA¡
¡NO ME LLAMES ANSIOSA, TRISTEZA,SOLEDAD O LOCA ...¡ -NO SOY TAN COMPLICADA. ¡BUSCAME CON TU BOCA¡ Y...DEJAME CALLADA
NO CAREZCO DE DIGNIDAD PORQUE MENDIGO AMOR, SI ME ARROJO TAMBIEN SOY FRIALDAD CUANDO HIEREN MI CORAZON... ¡ME MARCHITO COMO UNA ROSA¡
NO ME CREAS DESPROTEGIDA -¿Qué NO SE ME PUEDE QUERER POR QUE ME DEJO LA LIBERTAD...?
NUNCA ME DOY POR VENCIDA. ¡SOY DEMASIADO MUJER...¡ PUEDO TENER LO QUE QUIERO Y PIDA ¡BESAME DE UNA VEZ... Y ANDA ,DEJAME CALLADA...¡
ANTONIA CEADA ACEVEDO 1965
23 March MADREMIRA MADRE:EN TU VIENTRE ESTERIL, YA,NUEVE MESES ESTUVE.NACI DE TÍ , COMO LAS NUBESNACEN DEL CALOR Y DEL MAR.ME AMAMANTASTE CON TUS PECHOSY TAPADO CON SABANAS DE ALGODÓNSI LLORABA, ME CANTABAS UNA CANCIÓN,EN TUS BRAZOS... EN TU LECHO.CUANTAS VECES MECISTES MI CUNAY TU CUERPO ME DIO CALOR?AHORA ME FALTA EL VALORPARA HACERTE CARICIAS ALGUNAS.CUANDO TÉ DECIA”MAMA”TU SONRISA ERA DULZURA...Y LLENA DE GOZO Y TERNURASUSURABA: ¡COMO TÚ , NADIE ME QUERRA JAMAS... ¡¡TANTO APRENDI A TU LADO... ¡SI ME CAIA, ME LEVANTABAS,POCO TE IMPORTABANLAS COSAS QUE TÉ PARTI.¡PERDONAME MADRE¡SI NO VENGO A VERTE,YA SÉ QUE NO TENGO EXCUSA,PERO ES QUE AHORA RESULTAQUE TENGO MIEDO A PERDERTE.ANTONIA CEADA ACEVEDO
TENIATENIA PARA ENAMORARTE ENGRANDECIDA ELALMA. SEDA EN MIS MANOS PARA ACARICIARTE, SABANAS BLANCAS EN MI CAMA. UN CORAZON ABIERTO PARA REFUGIARTE Y UNA CLAVE DE SOL EN UN PENTAGRAMA.
EN MIS NOCHES DE INSOMNIO
TU NOMBRE MEMORIZABA...
EL HOMBRE LLEGO A MI CASA.
ERA OTRO A QUIEN ESPERABA.
IMPLORE UNA PALABRA DESGARRADORA.
SE MURIO LA ROSA DESHOJADA
ANTONIA CEADA
EN MIS NOCHES DE INSOMNIO TU NOMBRE MEMORIZABA...
EL HOMBRE LLEGO A MI CASA. ERA OTRO A QUIEN ESPERABA. IMPLORE UNA PALABRA DESGARRADORA. SE MURIO LA ROSA DESHOJADA 20 March LOS INOCENTESLos inocentes
SOY ESA ISLA CASTIGADA SIN MOTIVOS POR EL OLEAJE QUE SUPONE LA SEPARACION DE MIS PADRES, Y SE QUE MI PAPI SE VA Y NO ME LO HA DICHO NADIE. TENGO 3 AÑOS, Y ME DOY CUENTA DE TODO LO QUE ESTA PASANDO EN MI FAMILIA. MI PAPA SE VA A OTRA CASA DESCONOCIDA PARA MI, Y DESAPARECERA DE REPENTE, PARA VOLVER A PARECER QUINCE DIAS MÁS TARDE,POR ARTE DE MÁGIA (estilo Batman), PARA PASAR CONMIGO ,SI LAS PASA LA MITAD DE LAS VACACIONES ESCOLARES ,O ALGUNOS FINES DE SEMANA,Y CON UN POCO DE SUERTE ALGUN RATITO LOS DIAS ENTRE SEMANA. CUANDO NO PUEDA ESTAR CONMIGO,PORQUE TENGA MUCHO TRABAJO ,O ESTE METIDO EN EL ORDENADOR, O HACIENDO CUALQUIER COSA QUE SEA PRIORITARIA(COMO CASI SIEMPRE) A MI PEQUEÑA PERSONITA,ME DEJARA A CARGO DE ALGUNOS DE MIS HERMANOS QUE TAMBIEN ESTARAN HACIENDO COSAS MUCHO MÁS IMPORTANTE QUE ESTAR CERCA DE MI.PERO,BUENO,YA ESTOY ACOSTUMBRADA PARA TODOS ELLOS SIEMPRE FUI UNA CARGA,MENOS PARA MI MAMA ,A LA QUE LE HE QUITADO HORAS DE SUEÑO,QUE TRABAJA DONDE LE CAIGA PARA CUBRIR MIS NECESIDADES,QUE ACUDIRA A LAS REUNIONES DE MI COLE, SOLA,ME RIÑE CUANDO ME SUBO EN LA MESA,ME DICE MUCHAS VECES QUE ME QUIERE Y QUE SOY SU PRINCESA QUE ME LLEVA AL DOCTOR CUANDO ESTOY ENFERMA,QUE ME CONOCE MEJOR QUE NADIE PARA ELLA NADA PESA. Conoceré a otras personas que intentaran ocupar el lugar de mis padres, y que yo no tendré más remedio que aceptar, pero mis papas, siempre serán mis papas, aunque algún día se me olvide por falta de algunos de ellos. Me colmaran de regalos y me darán todos los caprichos para comprar “el no rechazo”, claro ,que yo me aprovechare de ello y luego se quejaran de que soy una niña mal criada, sin percatarse de que soy y seré otro de tantos niños más,abandonado,victima inocente de las desavenencias de mis papas. Que creceré sin el amor de uno de ellos, que el que se va se perderá mis juegos en la bañera, mis nuevas canciones aprendidas en el cole, mi primera letra escrita, y tantas cosas de mi desarrollo... Dormiré cada noche recordando que hubo una vez...en la que tenía una familia.
Antonia ceada Acevedo
Para mi hija luna y para mi hijo Jesús David que para mi desgracia los dos probaron la misma suerte. COMPLICECÓMPLICE DE LA TRAICIÓN
Hay una lágrima
en el fondo del río de los enamorados. ![]() Hay un poema escrito en la calle de los desesperados.
Cuando se apaga
la razón y el deseo mueren los desolados.
Hay un adiós
perdido en las almas de los amantes que no se han olvidado.
Hay una amenaza en la noche
que vaga sin dirección. Tiene sabor a reproche y va clavada en el corazón.
No seas cómplice de la traición.
No busques besos en labios ajenos. No cojas nunca el último tren del amor. No digas nunca “y sin embargo te quiero”.
No cantes la balada de las despedidas
aprende a perdonar aunque sea tarde, no creas que la soledad cura las heridas no apagues una hoguera cuando aún, arde. J.M.P.Poeta 8-02-2008 LA TRAICIONEs extremadamente fácil cuando vemos con el corazón. Sentimos la verdad más de lo que podemos pensar sobre ella. La experimentamos mejor de lo que la comprendemos. Así es como nos damos cuenta. Nunca dudes si tu corazón te indica que “algo anda mal”. El corazón no sabe mentir, el cerebro sí. El amor es tan transparente, que cualquiera puede ver a través de él y encontrar la mentira que puede surgir para mantener un romance. Cuando uno descubre la verdad y se da cuenta de que ha sido traicionado, duele, mucho. Y es lógico, ya que típicamente quien traiciona suele vivir en la mentira y el miedo, mientras que el traicionado lo hace en la verdad y en el amor. Esa polaridad resquebraja a ambas partes por no lograr compatibilidad, y es lógico. Se dice “que la verdad duele”, pero eso no es cierto. Sólo duele que la ilusión que se tenía se vea desmantelada. Solemos ver en la otra persona no lo que es (la verdad) sino lo que creíamos que era. Con una nueva conciencia, he llegado a entender que la verdad sólo sabe curar, y los que se resisten a ella, se resisten a la curación. La más bella contraparte de la traición que he podido comprender, es que con el tiempo sólo trae la verdad, con ello nos dolerá haber perdido la “ilusión”, pero es sublime “darnos cuenta de la verdad” para así curarnos y poder sacar esa manzana podrida de nuestra canasta y, de esa manera, poder continuar en paz. Esa es la bella consecuencia de encontrarnos con la verdad: experimentar paz, que es incompatible con la desconfianza. Si no te gusta la verdad que descubriste, no es problema de la verdad, sino tuyo. Alejandro Ariza
15 March SE VUELVE A SOÑARY se vuelve a soñar Aunque la marea alta Se lleve la dignidad, El orgullo,las risas,la esperanza. Y vendrá la lluvia Para desgastar la estatua Vendrá el viento Con intención de girarla Y hasta el sol, Querrá quemarla. Pero la estatua es de piedra Y su alma propiedad privada. Se refugia entre la hiedra Que es verde color esperanza. Y se vuelve a soñar A pesar de tantas batallas. Que no se trata de perder o ganar Que de nada sirven las medallas Cuando el alma es propiedad privada
Antonia ceada acevedo
14 March A TI SOÑADOA TI SOÑADO
DEBERIAS SABER: QUE ANTES DE DORMIRME, CREAMOS AMOR. QUE NOS BESAMOS CON PASION,CON UN CELO SALVAJE. QUE NOS DESNUDAMOS EL ALMA, QUE NAVEGAMOS POR CADA CALA Y BAHIAS SIN REPAROS. QUE TENEMOS MUCHA PRISA EN NO ACABAR LAS NOCHES. QUE SUPIMOS VOMITAR LAS CICUTAS DEL PASADO CON MEDICINA BARATA Y SENCILLA DE TOMAR: TERNURA Y AMOR. QUE EN CADA ASPIRACIÓN, RESPIRACIÓN DISPERSAMOS SEMILLAS PARA SEMBRAR PRIMAVERAS. QUE, SOLO, EL ROCE DE PIEL A PIEL NOS ARAÑA EL ALMA. QUE NADA DE LO EXTERNO NOS IMPORTA... QUE LA DISTANCIA ES LLEVADERA CUANDO NOS SABEMOS PENSANDONOS. QUE UNA MÚSICA DICE MÁS QUE CIEN PALABRAS. QUE NUESTRAS MANOS APRENDIERON A SECAR LAS SALADAS. QUE EL TRAJE PRESTADO NOS QUEDA BIEN A LOS CIEGOS Y JUSTOS. QUE EL CABALLERO Y LA SEÑORA VAN COGIDOS DEL BRAZO. QUE NO PODEMOS CRECER LENTAMENTE PORQUE TENEMOS VIVIDO LA MITAD DE LO QUE NOS QUEDA. QUE EL PRESENTE ES EL TIEMPO MÁS VALIOSO. QUE UNA SORPRESA A DESTIEMPO ES LA MEJOR RAZON. QUE DECIR “TE AMO” CUESTA MUCHO. QUE TODO DEBE EMPEZAR BIEN PARA QUE TERMINE BIEN.
A TI SOÑADO... ...QUE CON SOLO SUEÑOS, NOS DEBEMOS CONFORMAR.
ANTONIA CEADA ACEVEDO
PERDIDO
PERDIDO
BUFÓN DEL COMENTO VANIDOSO EN EL VERDE TRIGAL QUE DESESTIMA LOS MOMENTOS QUE LA SUERTE,PUEDA DAR. MANIPULADOR DE UN CORAZON LIMPIO CON HAMBRE DE DIBUJAR UN RETRATISTA DEL OLIMPO QUE EMBADURNA LA REALIDAD. DESCOMPONES LO PERFECTO DE UN PULSO QUE LUCE DISTINTO Y ESCONDE LA VERDAD CON PRETESTOS PORQUE SE DEFIENDE DE SUS ESPEJISMOS. YA NO COLOREAS LOS DESIERTOS Y BUSCAS LA LIBERTAD EN EL TEMPLO DE OTRO DIOS. CALLAS CON LOS LABIOS ABIERTOS Y TU PIEL SE ENDURECIO. REGRESARAS A ESAS ISLAS OLVIDADO DONDE AGONIZA EL TRAIDOR, Y EN TU ESPALDA ATORMENTADO LLORARA EL CENTAURO ,MÁS SE TE PERDIO.
PERDIDO...
12 March AMORAmor
Esto que es como un caramelo Cuando siento tus manos Mimosas, entre las mías. Esta dulzura en el corazón, Este roce que da cariño, Esa cautivadora mirada, Esta locura y pasión, Esto que nos hace ser dos niños Jugando con estrellas de madrugada, Esto que sentimos... ¡ay¡ amor mío... Esto...es amor.
QUERIDO MIO
QUERIDO MIO:
Sigues empeñado en descuajaringarme lo poco que me queda y que quisiera regalar,como otro cuadro que decora lo indecoroso.
Aquí,alli,ahí,en cualquier rincón de mi morada ,sin hacer ruido, sin respirar,sin intercambiar.
Me miras y calla.
Observo tus movimientos,tu desdén, esa ignorancia que te viste y produce el no saber”.
Crees saber cosas importantes.
-te equivocas.
Cosas frías como la tecnología, las matemáticas, la ciencia.
Muerta e inerte la cosecha de tu alma.
Se te olvido aprender del calor que desprende otro cuerpo cuando se acaricia con la suave luz de unos dedos.
-que frío vivir sin sentir que a tu lado existe el fuego,que puede que mañana calienten esas manos temblorosas y blancas ,cuando te prende el relente...
Que el alma ,es el cofre que guarda y desprende.
¿De que te sirven las matemáticas sino sabes sumar uno y uno? Dices que es dos.
-te vuelves a equivocar-es uno cuando se suma con el corazón.
Tu,ahí,en tu mundo virtual. Con tus pocos recuerdos,iluminado por alguna estrella de Neón imaginaria.
Yo no sé de materias inertes,pero aprendí en el trayecto a base de caminar y malvivir,de lo que late y duele.
Y ...te observo hablando de mí con la boca pequeña,reflectando la imagen entre niños, como tu, del sabiondo de turno,que discute y porfía por todo y por nada.
A veces me hago la tonta para que te retrates d listo ante el otro mundo que existe fuera de ti y que no lo ves.
Pegado a mí,por si me desprendo de ese poquito que me queda,de esa arena que ya no me pesa en el alma,asustado como un bebe del hombre del saco en la oscuridad.
Cuanto he creado para que tú lo destruyeras...
Ya ves.
Solo me queda desearte que tu conciencia no le de jaque mate a tu corazón.
Mientras yo:
Siempre en un ángulo de la mesa,observandome,observandote,observandolos....
Observando como sigo nadando contra corriente en el río de lo que quiero,de lo que deseo.
Contracorriente he dejado de luchar por lo que creo y quiero,conformada con breves momentos de mariposas blancas.sigo navegando en esta marejada que diseñe en mi existencia.
-No.
No fue el destino,ni mi sino,ni la casualidad,quienes levantaron el cono que cubre mi ser.
Fui yo.
Fue este alma guerrera que cargo entre mi pecho .
-y quiero quererte a pesar de que sé que tu no estas presente.
Una bolsa repleta de miedos ,de generosidad y atrevimiento.que me formaron responsable de lo propio y lo ajeno.
Responsable de lo tuyo que no es mío
-¿Por qué?
Siempre en alguna de la esquina de la mesas observándome,observándote.
Extraña en mi cono .
Soy esencia cubierta de un tapiz con el que no nací.
Sola,contigo y sin mí.
Perdida dentro de un cuerpo con el que me han revestido mi ego,
Algunos elementos externos transpasan mi cuerpo ,contaminándolo,tu desprecio inconsciente ¡eres asi:hombre!
Mi esencia que es abordada y herida.se desvanece ,se deshace como una estatua de arcilla empujada por el viento.
No existe fuerza que la repare, y tu, inmóvil no haces nada porque nunca te gusto el modelaje.
Esa síntesis que se hizo en mi para ti, agoniza en ultra cuerpo.
Yo Seguiré en la esquina de la mesa observando como si nada pasara.
-y querido mío quiero, quererte.
AUTORA: ANTONIA CEADA ACEVEDO
11 March Cómo llenarte, soledadCómo llenarte, soledad, sino contigo misma... De niño, entre las pobres guaridas de la tierra, quieto en ángulo oscuro, buscaba en ti, encendida guirnalda, mis auroras futuras y furtivos nocturnos, y en ti los vislumbraba, naturales y exactos, también libres y fieles, a semejanza mía, a semejanza tuya, eterna soledad. Me perdí luego por la tierra injusta como quien busca amigos o ignorados amantes; diverso con el mundo, fui luz serena y anhelo desbocado, y en la lluvia sombría o en el sol evidente quería una verdad que a ti te traicionase, olvidando en mi afán cómo las alas fugitivas su propia nube crean. Y al velarse a mis ojos con nubes sobre nubes de otoño desbordado la luz de aquellos días en ti misma entrevistos, te negué por bien poco; por menudos amores ni ciertos ni fingidos, por quietas amistades de sillón y de gesto, por un nombre de reducida cola en un mundo fantasma, por los viejos placeres prohibidos como los permitidos nauseabundos, útiles solamente para el elegante salón susurrado, en bocas de mentira y palabras de hielo. Por ti me encuentro ahora el eco de la antigua persona que yo fui, que yo mismo manché con aquellas juveniles traiciones; por ti me encuentro ahora, constelados hallazgos, limpios de otro deseo, el sol, mi dios, la noche rumorosa, la lluvia, intimidad de siempre, el bosque y su alentar pagano, el mar, el mar como su nombre hermoso; y sobre todo ellos, cuerpo oscuro y esbelto, te encuentro a ti, tú, soledad tan mía, y tú me das fuerza y debilidad como el ave cansada los brazos de la piedra. Acodado al balcón miro insaciable el oleaje, oigo sus oscuras imprecaciones, contemplo sus blancas caricias; y erguido desde cuna vigilante soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a los hombres, por quienes vivo, aún cuando no los vea; y así, lejos de ellos, ya olvidados sus nombres, los amo en muchedumbres, roncas y violentas como el mar, mi morada, puras ante la espera de una revolución ardiente o rendidas y dóciles, como el mar sabe serlo cuando toca la hora de reposo que su fuerza conquista. Tú, verdad solitaria, transparente pasión, mi soledad de siempre, eres inmenso abrazo; el sol, el mar, la oscuridad, la estepa, el hombre y su deseo, la airada muchedumbre, ¿qué son sino tú misma? Por ti, mi soledad, los busqué un día; en ti, mi soledad, los amo ahora. Poemas de Luis Cernuda10 March EL MANUSCRITOEL MANUSCRITO CHARLES DICKENS
¡Sí...! ¡Un loco! ¡Cómo sobrecogía mi corazón esa palabra hace años! ¡Cómo habría despertado el terror que solía sobrevenirme a veces, enviando la sangre silbante y hormigueante por mis venas, hasta que el rocío frío del miedo aparecía en gruesas gotas sobre mi piel y las rodillas se entrechocaban por el espanto! Y, sin embargo, ahora me agrada. Es un hermoso nombre. Mostradme al monarca cuyo ceño colérico haya sido temido alguna vez más que el brillo de la mirada de un loco... cuyas cuerdas y hachas fueran la mitad de seguras que el apretón de un loco. ¡Ja, ja! ¡Es algo grande estar loco! Ser contemplado como un león salvaje a través de los barrotes de hierro... rechinar los dientes y aullar, durante la noche larga y tranquila, con el sonido alegre de una cadena, pesada... y rodar y retorcerse entre la paja extasiado por tan valerosa música. ¡Un hurra por el manicomio! ¡Ay, es un lugar excelente! Me acuerdo del tiempo en el que tenía miedo de estar loco; cuando solía despertarme sobresaltado, caía de rodillas y rezaba para que se me perdonara la maldición de mi raza; cuando huía precipitadamente ante la vista de la alegría o la felicidad, para ocultarme en algún lugar solitario y pasar fatigosas horas observando el progreso de la fiebre que consumiría mi cerebro. Sabía que la locura estaba mezclada con mi misma sangre y con la médula de mis huesos. Que había pasado una generación sin que apareciera la pestilencia y que era yo el primero en quien reviviría. Sabía que tenía que ser así: que así había sido siempre, y así sería; y cuando me acobardaba en cualquier rincón oscuro de una habitación atestada, y veía a los hombres susurrar, señalarme y volver los ojos hacia mí, sabía que estaban hablando entre ellos del loco predestinado; y yo huía para embrutecerme en la soledad. Así lo hice durante años; fueron unos años largos, muy largos. Aquí las noches son largas a veces... larguísimas; pero no son nada comparadas con las noches inquietas y los sueños aterradores que sufría en aquel tiempo. Sólo recordarlo me da frío. En las esquinas de la habitación permanecían acuclilladas formas grandes y oscuras de rostros insidiosos y burlones, que luego se inclinaban sobre mi cama por la noche, tentándome a la locura. Con bajos murmullos me contaban que el suelo de la vieja casa en la que murió el padre de mi padre estaba manchado por su propia sangre, que él mismo se había provocado en su furiosa locura. Me tapaba los oídos con los dedos, pero gritaban dentro de mi cabeza hasta que la habitación resonaba con los gritos que decían que una generación antes de él la locura se había dormido, pero que su abuelo había vivido durante años con las manos unidas al suelo por grilletes para impedir que se despedazara a sí mismo con ellas. Sabía que contaban la verdad... bien que lo sabía. Lo había descubierto años antes, aunque habían intentado ocultármelo. ¡Ja, ja! Era demasiado astuto para ellos, aunque me consideraran como un loco. Finalmente llegó la locura y me maravillé de que alguna vez hubiera podido tenerle miedo. Ahora podía entrar en el mundo y reír y gritar con los mejores de entre ellos. Yo sabía que estaba loco, pero ellos ni siquiera lo sospechaban. ¡Solía palmearme a mí mismo de placer al pensar en lo bien que les estaba engañando después de todo lo que me habían señalado y de cómo me habían mirado de soslayo, cuando yo no estaba loco y sólo tenía miedo de que pudiera enloquecer algún día! Y cómo solía reírme de puro placer, cuando estaba a solas, pensando lo bien que guardaba mi secreto y lo rápidamente que mis amables amigos se habrían apartado de mí de haber conocido la verdad. Habría gritado de éxtasis cuando cenaba a solas con algún estruendoso buen amigo pensando en lo pálido que se pondría, y lo rápido que escaparía, al saber que el querido amigo que se sentaba cerca de él, afilando un cuchillo brillante y reluciente, era un loco con toda la capacidad, y la mitad de la voluntad, de hundirlo en su corazón. ¡Ay, era una vida alegre! Las riquezas fueron mías, la abundancia se derramó sobre mí y alborotaba entre placeres que multiplicaban por mil la conciencia de mi secreto bien guardado. Heredé un patrimonio. La ley, la propia ley de ojos de águila, había sido engañada, y había entregado en las manos de un loco miles de discutidas libras. ¿Dónde estaba el ingenio de los hombres listos de mente sana? ¿Dónde la habilidad de los abogados, ansiosos por descubrir un fallo? La astucia del loco les había superado a todos. Tenía dinero. ¡Cómo me cortejaban! Lo gastaba profusamente. ¡Cómo me alababan! ¡Cómo se humillaban ante mí aquellos tres hermanos orgullosos y despóticos! ¡Y el anciano padre de cabellos blancos, qué deferencia, qué respeto, qué dedicada amistad, cómo me veneraba! El anciano tenía una hija y los hombres una hermana; y los cinco eran pobres. Yo era rico, y cuando me casé con la joven vi una sonrisa de triunfo en los rostros de sus necesitados parientes, pues pensaban que su plan había funcionado bien y habían ganado el premio. A mí me tocaba sonreír. ¡Sonreír! Reírme a carcajada limpia, arrancarme los cabellos y dar vueltas por el suelo con gritos de gozo. Bien poco se daban cuenta de que la habían casado con un loco. Pero un momento. De haberlo sabido, ¿la habrían salvado? La felicidad de la hermana contra el oro de su marido. ¡La más ligera pluma lanzada al aire contra la alegre cadena que adornaba mi cuerpo! Pero en una cosa, pese a toda mi astucia, fui engañado. Si no hubiera estado loco, pues aunque los locos tenemos bastante buen ingenio a veces nos confundimos, habría sabido que la joven antes habría preferido que la colocaran rígida y fría en una pesado ataúd de plomo que llegar vestida de novia a mi rica y deslumbrante casa. Habría sabido que su corazón pertenecía a un muchacho de ojos oscuros cuyo nombre le oí pronunciar una vez entre suspiros en uno de sus sueños turbulentos, y que me había sido sacrificada para aliviar la pobreza del hombre anciano de cabellos blancos y de sus soberbios hermanos. Ahora no recuerdo ni las formas ni los rostros, pero sé que ella era hermosa. Sé que lo era, pues en las noches iluminadas por la luna, cuando me despierto sobresaltado de mi sueno y todo está tranquilo a mi alrededor, veo, de pie e inmóvil en una esquina de esta celda, una figura ligera y desgastada de largos cabellos negros que le caen por el rostro, agitados por un viento que no es de esta tierra, y unos ojos que fijan su mirada en los míos y jamás parpadean o se cierran. ¡Silencio! La sangre se me congela en el corazón cuando escribo esto... ese cuerpo es el de ella; el rostro está muy pálido y los ojos tienen un brillo vidrioso, pero los conozco bien. La figura nunca se mueve; jamás gesticula o habla como las otras que llenan a veces este lugar, pero para mí es mucho más terrible, peor incluso que los espíritus que me tentaban hace muchos años... Ha salido fresca de la tumba, y por eso resulta realmente mortal. Durante casi un año vi cómo ese rostro se iba volviendo cada vez más pálido; durante casi un año vi las lágrimas que caían rodando por sus dolientes mejillas, y nunca conocí la causa. Sin embargo, finalmente lo descubrí. No podía evitar durante mucho tiempo que me enterara. Ella nunca me había querido; por mi parte, yo nunca pensé que lo hiciera; ella despreciaba mi riqueza y odiaba el esplendor en el que vivía; pero yo no había esperado eso. Ella amaba a otro y a mí jamás se me había ocurrido pensar en tal cosa. Me sobrecogieron unos sentimientos extraños y giraron y giraron en mi cerebro pensamientos que parecían impuestos por algún poder extraño y secreto. No la odiaba, aunque odiaba al muchacho por el que lloraba. Sentía piedad, sí, piedad, por la vida desgraciada a la que la habían condenado sus parientes fríos y egoístas. Sabía que ella no podía vivir mucho tiempo, pero el pensamiento de que antes de su muerte pudiera engendrar algún hijo de destino funesto, que transmitiría la locura a sus descendientes, me decidió. Resolví matarla. Durante varias semanas pensé en el veneno, y luego en ahogarla, y en el fuego. Era una visión hermosa la de la gran mansión en llamas, y la esposa del loco convirtiéndose en cenizas. Pensé también en la burla de una gran recompensa, y algún hombre cuerdo colgando y mecido por el viento por un acto que no había cometido... ¡y todo por la astucia de un loco! Pensé a menudo en ello, pero finalmente lo abandoné. ¡Ay! ¡El placer de afilar la navaja un día tras otro, sintiendo su borde afilado y pensando en la abertura que podía causar un golpe de su borde delgado y brillante! Finalmente, los viejos espíritus que antes habían estado conmigo tan a menudo me susurraron al oído que había llegado el momento y pusieron la navaja abierta en mi mano. La sujeté con firmeza, la elevé suavemente desde el lecho y me incliné sobre mi esposa, que yacía dormida. Tenía el rostro enterrado en las manos. Las aparté suavemente y cayeron descuidadamente sobre su pecho. Había estado llorando, pues los rastros de las lágrimas seguían húmedos sobre las mejillas. Su rostro estaba tranquilo y plácido, y mientras lo miraba, una sonrisa tranquila iluminó sus rasgos pálidos. Le puse la mano suavemente en el hombro. Se sobresaltó... había sido tan sólo un sueño pasajero. Me incliné de nuevo hacia delante y ella gritó y despertó. Un solo movimiento de mi mano y nunca habría vuelto a emitir un grito o sonido. Pero me asusté y retrocedí. Sus ojos estaban fijos en los míos. No sé por qué, pero me acobardaban y asustaban; y gemí ante ellos. Se levantó, sin dejar de mirarme con fijeza. Yo temblaba; tenía la navaja en la mano, pero no podía moverme. Ella se dirigió hacia la puerta. Cuando estaba cerca, se dio la vuelta y apartó los ojos de mi rostro. El encantamiento se deshizo. Di un salto hacia delante y la sujeté por el brazo. Lanzando un grito tras otro, se dejó caer al suelo. Podría haberla matado sin lucha, pero se había provocado la alarma en la casa. Oí pasos en los escalones. Dejé la cuchilla en el cajón habitual, abrí la puerta y grité en voz alta pidiendo ayuda. Vinieron, la cogieron y la colocaron en la cama. Permaneció con el conocimiento perdido durante varias horas; y cuando recuperó la vida, la mirada y el habla, había perdido el sentido y desvariaba furiosamente. Llamamos a varios médicos, hombres importantes que llegaron hasta mi casa en finos carruajes, con hermosos caballos y criados llamativos. Estuvieron junto a su lecho durante semanas. Celebraron una importante reunión y consultaron unos con otros, en voz baja y solemne, en otra habitación. Uno de ellos, el más inteligente y famoso, me llevó con él a un lado y me rogó que me preparara para lo peor. Me dijo que mi esposa estaba loca... ¡a mí, al loco! Permaneció cerca de mí junto a una ventana abierta, mirándome directamente al rostro y dejando una mano sobre mi hombro. Con un pequeño esfuerzo habría podido lanzarlo abajo, a la calle. Habría sido divertido hacerlo, pero mi secreto estaba en juego y dejé que se marchara. Unos días más tarde me dijeron que debía someterla a algunas limitaciones: debía proporcionarle alguien que la cuidara. ¡Me lo pedían a mí!¡Salí al campo abierto, donde nadie pudiera escucharme, y reí hasta que el aire resonó con mis gritos! Murió al día siguiente. El anciano de cabello blanco la siguió hasta la tumba y los orgullosos hermanos dejaron caer una lágrima sobre el cadáver insensible de aquella cuyos sufrimientos habían considerado con músculos de hierro mientras vivió. Todo aquello alimentaba mi alegría secreta, y reía oculto por el pañuelo blanco que tenía sobre el rostro mientras regresamos cabalgando a casa, hasta que las lágrimas brotaron de mis ojos. Pero aunque había cumplido mi objetivo, y la había asesinado, me sentí inquieto y perturbado, y pensé que no tardarían mucho en conocer mi secreto. No podía ocultar la alegría y el regocijo salvaje: que hervían en mi interior y que cuando estaba a solas, en casa, me hacía dar saltos y batir palmas, dan do vueltas y más vueltas en un baile frenético, y gritar en voz muy alta. Cuando salía y veía a las masas atareadas que se apresuraban por la calle, o acudía a teatro y escuchaba el sonido de la música y contemplaba la danza de los demás, sentía tal gozo que m, habría precipitado entre ellos y les habría despedazado miembro a miembro, aullando en el éxtasi que me produciría. Pero apretaba los dientes, afirmaba los pies en el suelo y me clavaba las afilada uñas en las manos. Mantenía el secreto y nadie sabía aún que yo era un loco. Recuerdo, aunque es una de las últimas cosa que puedo recordar, pues ahora la realidad se mezcla con mis sueños, y teniendo tanto que hacer, habiéndome traído siempre aquí tan presurosa mente, no me queda tiempo para separar entre lo dos, por la extraña confusión en la que se halla] mezclados... Recuerdo de qué manera finalmente se supo. ¡Ja, ja! Me parece ver ahora sus mirada asustadas, y sentir cómo se apartaban de mí, mientras yo hundía mi puño cerrado en sus rostros blancos y luego escapaba como el viento, y les dejaba gritando atrás. Cuando pienso en ello me vuelve la fuerza de un gigante. Mirad cómo se curva esta barra de hierro con mis furiosos tirones. Podría romperla como si fuera una ramita, pero sé que detrás hay largas galerías con muchas puertas; no creo que pudiera encontrar el camino entre ellas; y aunque pudiera, sé que allá abajo hay puertas de hierro que están bien cerradas con barras. Saben que he sido un loco astuto, y están orgullosos de tenerme aquí para poder mostrarme. Veamos, sí, había sido descubierto. Era ya muy tarde y de noche cuando llegué a casa y encontré allí al más orgulloso de los tres orgullosos hermanos, esperando para verme... dijo que por un asunto urgente. Lo recuerdo bien. Odiaba a ese hombre con todo el odio de un loco. Muchas veces mis dedos desearon despedazarle. Me dijeron que estaba allí y subí presurosamente las escaleras. Tenía que decirme unas palabras. Despedí a los criados. Era tarde y estábamos juntos y a solas... por primera vez. Al principio aparté cuidadosamente mis ojos de él, pues era consciente de lo que él no podía ni siquiera pensar, y me glorificaba en ese conocimiento: que la luz de la locura brillaba en mis ojos como el fuego. Permanecimos unos minutos sentados en silencio. Finalmente, habló. Mi reciente disipación, y algunos comentarios extraños hechos poco después de la muerte de su hermana, eran un insulto para la memoria de ésta. Uniendo a ello otras muchas circunstancias que al principio habían escapado a su observación, había terminado por pensar que yo no la había tratado bien. Deseaba saber si tenía razón al decir que yo pensaba hacer algún reproche a la memoria de su hermana, faltando con ello al respeto a la familia. Exigía esa explicación por el uniforme que llevaba puesto. Aquel hombre tenía un nombramiento en ejército... ¡un nombramiento comprado con mi dinero y con la desgracia de su hermana! Él fue el que: más había tramado para insidiar y quedarse con n riqueza. Él había sido el principal instrumento para obligar a su hermana a casarse conmigo, y bien sabia que el corazón de aquélla pertenecía al piadoso muchacho. ¡Por causa de su uniforme! ¡El uniforme e su degradación! Volví mis ojos hacia él... no pude evitarlo; pero no dije una sola palabra. Vi que bajo mi mirada se produjo en él un cambio repentino. Era un hombre valiente, pero el color desapareció de su rostro y retrocedió en su silla. ~ acerqué la mía a la suya; y mientras reía, pues entonces estaba muy alegre, vi cómo se estremecía. Sen que la locura brotaba de mi interior. Sentí miedo de mí mismo. -Quería usted mucho a su hermana cuando el vivía-le dije-. Mucho. Miró con inquietud a su alrededor, y le vi sujeta con la mano el respaldo de la silla; pero no dije nada. -Es usted un villano -le dije-. Le he descubierto. Descubrí sus infernales trampas contra mí; que el corazón de ella estaba puesto en otro cuando usted la obligó a casarse conmigo. Lo sé... lo sé. De pronto, se levantó de un salto de la silla y blandió en alto, obligándome a retroceder, pus mientras iba hablando procuraba acercarme más a él. Más que hablar grité, pues sentí que pasiones tumultuosas corrían por mis venas, y los viejos espíritus me susurraban y tentaban para que le sacara el corazón. -Condenado sea-dije poniéndome en pie y lanzándome sobre él-. Yo la maté. Estoy loco. Acabaré con usted. ¡Sangre, sangre! ¡Tengo que tenerla! Me hice a un lado para evitar un golpe que, en su terror, me lanzó con la silla, y me enzarcé con él. Produciendo un fuerte estrépito, caímos juntos al suelo y rodamos sobre él. Fue una buena pelea, pues era un hombre alto y fuerte que luchaba por su vida, y yo un loco poderoso sediento de su destrucción. No había ninguna fuerza igual a la mía, y yo tenía la razón. ¡Sí, la razón, aunque fuera un loco! Cada vez fue debatiéndose menos. Me arrodillé sobre su pecho y le sujeté firmemente la garganta oscura con ambas manos. El rostro se le fue poniendo morado; los ojos se le salían de la cabeza y con la lengua fuera parecía burlarse de mí. Apreté todavía más. De pronto se abrió la puerta con un fuerte estrépito y entró un grupo de gente, gritándose unos a otros que cogieran al loco. Mi secreto había sido descubierto y ahora sólo luchaba por mi libertad. Me puse en pie antes de que me tocara una mano, me lancé entre los asaltantes y me abrí camino con mi fuerte brazo, como si llevara un hacha en la mano y les atacara con ella. Llegué a la puerta, me lancé por el pasamanos y en un instante estaba en la calle. Corrí veloz y en línea recta, sin que nadie se atreviera a detenerme. Por detrás oía el ruido de uno; pies, y redoblé la velocidad. Se fue haciendo más débil en la distancia, hasta que por fin desapareció totalmente; pero yo seguía dando saltos entre los pantanos y riachuelos, por encima de cercas y d, muros, con gritos salvajes que escuchaban seres extraños que venían hacia mí por todas partes y aumentaban el sonido hasta que éste horadaba el aire Iba llevado en los brazos de demonios que corrían sobre el viento, que traspasaban las orillas y los se tos, y giraban y giraban a mi alrededor con un ruido y una velocidad que me hacía perder la cabeza, hasta que finalmente me apartaron de ellos con un golpe violento y caí pesadamente sobre el suelo. Al despertar, me encontré aquí, en esta celda gris a la qu raras veces llega la luz del sol, y por la que pasa la luna con unos rayos que sólo sirven para mostrar mi alrededor sombras oscuras, y para que pueda ve esa figura silenciosa en su esquina. Cuando esto despierto, a veces puedo oír extraños gritos procedentes de partes distantes de este enorme lugar. N sé lo que son; pero no proceden de ese cuerpo pálido, y tampoco ella les presta atención. Pues desde las primeras sombras del ocaso hasta la primera luz de la mañana, esa figura sigue en pie e inmóvil en c mismo lugar, escuchando la música de mi cadena d hierro, y viéndome saltar sobre mi lecho de paja.
DELIRIODELIRIO
UN DELIRIO CRECE EN MI PIEL CON EL MIEDO DE TUS MANOS CUANDO TIEMBLAN AL RECORRER CAMINOS LISOS O LLANOS.
ALEACIÓN DE DOS ALMAS ACARICIANDO LA TERNURA DE NUESTRO SECRETO: ARCANOS DE TALCO DERRAMADO ENLA DANZA DEL CORTEJO.
SUAVE LUZ ATERCIOPELADA COMO NOTAS DE ACORDEÓN QUE DEJAN HUELLAS GRABADAS EN LO MAS HONDO DEL CORAZON.
ANTONIA CEADA HUELVA 1965 |
|
|