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Es verdad, pues: reprimamos esta fiera condición, esta furia, esta ambición, por si alguna vez soñamos. Y sí haremos, pues estamos en mundo tan singular, que el vivir sólo es soñar; y la experiencia me enseña, que el hombre que vive, sueña lo que es, hasta despertar.
Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando; y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe y en cenizas le convierte la muerte (¡desdicha fuerte!): ¡que hay quien intente reinar viendo que ha de despertar en el sueño de la muerte!
Sueña el rico en su riqueza, que más cuidados le ofrece; sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza; sueña el que a medrar empieza, sueña el que afana y pretende, sueña el que agravia y ofende, y en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí, destas prisiones cargado; y soñé que en otro estado más lisonjero me vi. ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.
Gracias por no juzgar. Gracias por escuchar sin opinar. Gracias por hacerme saber que siempre estarás allí si te necesito. Gracias por hacerme saber que, aunque hago cosas que no comprendes, me estás esperando, al otro lado del valle que ahora mismo nos separa.
Mirando las
estrellas me di cuenta que en cada una de ellas existe un paraíso. Mirándolas a
ellas descubrí la infinidad de cosas que perdemos. Ellas que están allá, tan
lejos de este mundo, al menos sobreviven con su pequeño brillo; y nosotros acá,
tan llenos de momentos, nos sentimos morir cuando algo se termina.
Mirando las
estrellas comprendí el valor que no damos a la vida.
Cuando ésta sin querer nos quita cosas, pensamos que es injusta y olvidamos que
sin ella no seríamos quienes somos.
Hoy sin pensar vi
volar una estrella en su gran mundo... La vi volar sin rumbo y la noté perdida.
Me di cuenta que a veces no sólo en este mundo existe soledad... que ellas
también la sienten, como cualquier persona, pero al menos siguen brillando,
buscando una razón para salir de ella.
Hoy mirando una estrella, sentí el calor aquel del amor que se fue... Y
descubrí que en ella están los sueños, los besos y aquel tiempo que se perdió
algún día.
Comprendí que el amor tiene un millón de vueltas... Que a veces nos
sorprende, nos da felicidad, y a veces se transforma en lo peor que hay.
que no sirve el
ORGULLO cuando existe AMISTAD;
que no sirve LLORAR cuando un amor se va;
que no vale la pena aprender a CALLAR;
que no existen FRONTERAS cuando tenemos VIDA...
y que aprender a VIVIR, ES LO MEJOR QUE HAY!!!!
Luces verdes, oros viejos, sol y sombras entre las hojas del roble. Ante mí, un camino que se abre. Tras de mí, un sendero que se pierde por la inmensidad del bosque.
Hay brumas que se levantan mientras el reloj recorre el cuadrante de su esfera desde las ocho a las once.
Tras nubes que no lo son un sol, que por vergüenza se esconde. Ya no es sol de estío, sol que con casi todo puede. Es el sol; de un otoño eminente.
El monte va cambiando y si lo observas lo sientes, ya no es el monte de antaño aquel, que en las laderas su poderío es presente, es un monte de postal, paleta de mil colores, con ramadas cambiantes y luces en tornasoles.
Los arroyos ya no cantan cual lo hacían tan alegres ahora sollozan humildes, con lágrimas secas y pobres mientras esperan con calma la lluvias que siempre tardan. Esas lluvias; que tanto gustan al bosque.
Que hermosa está la montaña, con su traje de septiembre mientras espera impaciente un otoño eminente.